lunes 9 de noviembre de 2009

El cumpleaños de Tía Julia (relato por Ramos)


Fue en el momento que nos íbamos cuando ella me preguntó qué pensaba sobre su familia. Sé sincero, agregó.
Tía Julia quería como regalo un cuerpo nuevo. Nos dijo con el rostro rígido, después que las desconfianzas se redujeran, por lo menos, hacia mí, un desconocido pero con amigos comunes. Los amigos comunes sirven de pasaporte en estos casos.
Habíamos decidido quedarnos hasta las 00 horas. Por deferencia. A esa hora Tía Julia cumpliría los 48 años. Parecía de 55 años o más. No creo apropiado describir su rostro en esas condiciones. En la foto de hace 20 años adosada a la pared parecía otra mujer. Tía Julia era la madre de Luis, el amigo de niñez de mi pareja. Esa noche previo beso en la boca entre madre e hijo, Luis le regaló una foto a Tía Julia. En ésta aparecían ambos. Luis de 10 años forrado en una jardinera de jeans con la misma cara de gueón de ahora y ella de 25 años con un peinado ochentero a lo Sheena Easton.
Después que le entregó la foto se abrazaron y recordaron la niñez de Luis en los pasajes de la población Gran Vía. Estaban en eso, cuando Tía Julia le recordó a mi pareja lo fea que había sido ésta cuando niña.
-Parecían ratones tú y tu prima, lauchas- le dijo y soltó una carcajada-
Marcela, mi pareja, algo molesta la ignoró.
-¿Y la tres cocos? ¿Te acordai de las tres cocos? –dijo la Tía
-¿Qué es de esa gueona? Hace rato que no la veo- agregó Luis.
-La última vez que la vimos fue hace una semana, ahora creo que se va de vacaciones a una playa mejicana.
-Mira la gueona que la pasa bien- dijo la Tía
-La última vez que estuvo acá no se quería salir de la piscina –dijo Luis
-Vos estabai con ella en pelota- dijo la Tía con la risa dibujada en su rostro.
-Como a ella le gustan las minas, nada de nada- dijo Luis riendo.
-Desde chiquitita fue así-dijo la Tía buscando la complicidad de Marcela.
-Le gustaba jugar fútbol con los niños, pero igual es mi gran amiga- respondió Marcela.
-Es bueno conocer a tu pareja -con la voz coqueta-, parece un hombre ya vivido –Dijo Tía Julia mirándome las canas-
Justo cuando le contaría algunos detalles sobre mí, sonó el celular. Tía Julia le dijo a Luis que era su papá. El Chula, así le decían, había dejado de beber hacía dos meses. Había tenido una crisis. Un día Tía Julia lo encontró tirado en el pasillo de la casa con un charco de sangre que había emanado de su boca. Los exámenes posteriores no fueron muy esperanzadores como era de suponer. Al Chula se le había reventado la úlcera. Peor, tenía demasiadas úlceras. Nadie quiso hablar de cáncer en ese momento. El Chula como la Tía Julia eran de los que bebían todos los fines de semana. Día y noche. Lo que menos faltaba eran amigos. Hacía 20 años que estaban en lo mismo. Lo bueno de la enfermedad del Chula, decía Tía Julia era que andaba más ahorrativo.
-Y además ahora se le para. Está tan bonito él –dijo la Tía con la cara ladeada.
-Lo malo es que hay que esconder el copete cuando llega-

En dos minutos desapareció la botella de vino de litro, el ron, los cigarros y las bebidas. En ese momento Luis nos invitó a su habitación. Sobresalía un póster gigante de Maradona del partido con Bélgica en México 86. Lo había comprado en Buenos Aires.

Después de aguantar la respiración con la vista pegada al techo, Luis nos dijo que estaba aburrido de carretear. Que una vez que concluyera su carrera –estudiaba construcción civil- se iba a dedicar a eso.
Luego le dije a Marcela que Luis nos había tratado de decir que sus intenciones no eran heredar el oficio del Chula.
¿Entonces lo iba a heredar la hija? Imposible. La hija tenía 13 años, algo gorda de cuerpo pero de rostro fino. Esa noche estuvo en la mesa pero nunca habló. Debe haber pensando que nosotros éramos los mismos de todos los días, con otro nombre y apellido. Después supe que la chica se había tratado de suicidar tres veces. La última hacía una semana. No soportaba a su familia.

El Chula tenía la mano helada. Se sonrío cuando la Tía le contó, más bien balbuceó, sobre quien era yo. Es periodista, acusó la Tía. Aquello le cambió el semblante al Chula. Me sentí como peligroso. Al notar la desconfianza del Chula, Luis le aclaró que había sido compañero de universidad de varios periodistas que frecuentaban la casa. Justo llegó una después. Ambos nos sorprendimos.
Por esto de mi oficio y ya más relajado, el Chula me contó que en su casa habían estado varios famosos. De corrido -dijo-: Zalo Reyes, los chicos del programa de televisión Rojo, un humorista y Lucho Dimas, en otros. La mejor anécdota era la con Zalo Reyes. Una vez casi se les muere en el living de la casa. El misma Chula se vistió de doctor y lo revivió con la receta de siempre.
-Vieran la cara que tenía ese pobre hombre- decía Tía Julia- y sigue igual. La última vez también pasó por acá-


La casa es grande. Un palacete de tres pisos. Está ubicada en una playa al norte de la ciudad. Todas las del sector son casas grandes. Al frente vive un médico y abajo unos arquitectos. Se ven muchos perros sueltos, algunos Rottewailer. Por esto no es recomendable andar a pie por el sector de noche. Los perros reemplazan a los delincuentes en este caso.

-¿Ahora que nos conociste, qué piensas de nuestra familia? Preguntó Tía Julia.

(El cumpleaños de Tía Julia se extendió por 72 horas según supimos).

La Nueva Nortinidad: 2 aproximación (por Alvaro López Bustamante)


Para saber qué diferencia la "Nueva Nortinidad", de lo existente, hay que describir lo segundo. Partamos por la poesía.En general, la poesía nortina ha sido un apéndice de aquella en las metrópolis de más al sur. Excepciones: Oscar Hahn, Jodorowsky, Calderón, Fariña. Sin embargo, no viven en el país o la zona desde hace décadas, por lo que la cotidianeidad, la naturaleza actual de nuestra situación, poca influencia tiene en su poesía a estas alturas.Poesía nortina: O "lárica", o imitación de Neruda y Huidobro, en menor medida de Rojas (el bueno) y de Parra. Al ser voces impostadas, se tiende a la chatura, a la repetición de tópicos, y muchas veces, hay que decirlo, a la pobreza intelectual y de vocabulario. Se confunde poesía con palabras huecas que suenan bonito, rebeldía con descripción de lugares exóticos, calidad con cantidad. Se intenta impresionar con frases altisonantes, en suma: vacío y torpeza.Nueva nortinidad: Lo realmente nuevo está en sus temas, no en la forma. Temas: Cosas que efectivamente ocurren al escritor. Sangre, rabia, vida. Prostitución, drogas, violencia intrafamiliar, sí, pero también amor y humanidad. Forma: adopción de la llamada neovanguardia de los '80, ruptura con los corsés del modernismo de comienzos del siglo XX, influencia de la música contemporánea, y lo más importante, búsqueda de la expresión propia.Es triste que los representantes más fuertes de estas expresiones, hayan quedado fuera de la Feria del Libro santiaguina, por distintas causas. Lo lamento, por la alta calidad de sus textos, y porque me parecen quizás más representativos de la lírica local, por lo actual, por lo vivo, porque representan el futuro, la dirección donde va nuestra literatura.

viernes 6 de noviembre de 2009

Análisis: Sobre la obra de Patricio Rojas Figueroa (alias PAROFI) -- Por Alvaro López Bustamante





Análisis: Sobre la obra de Patricio Rojas Figueroa (alias PAROFI)


por Alvaro López Bustamante.



Se me solicitó, por encargo de este blog, que hiciera un análisis técnico de la obra de Patricio Rojas Figueroa, alias PAROFI. Para ello, se me entregaron los 23 textos que están acá: http://poeta-parofi.blogspot.com/, y los 57 que están acá: http://tupoema.com.ar/beta/index.php?ver=perfil&de=Parofi, totalizando un corpus de 78 textos, dado que se repiten 2. Dicha obra ha visto la luz entre fines de 2007, y mediados de 2008. Una producción copiosa, por decir lo menos.


Fondo

Primero, detengámosnos en el fondo de los textos, en lo que transmiten. Por lo general, se trata de textos orientados al amor, de carácter seudo-romántico, pues carecen del sentimiento trágico, fatal o predestinado de los textos románticos del siglo XIX. Para orientar al lector, digamos que es lo que pasa por romántico en programas televisivos como el difunto "Pasiones", o "El Diario de Eva".

Luego, hay textos que describen extraños estados de ánimo, nebulosos, que recuerdan aquellos del demerol poco antes de entrar al quirófano. Hablamos, por ejemplo, de melancolía que no es melancolía, de emociones lunares, en fin, gelatinosas situaciones del espíritu que no producen mayor impresión, o efecto, debido a lo difuminado de su presencia.

Finalmente, uno que otro conjunto de versos escapa de ambas tónicas, para caer, por lo general, en el bastante manoseado subgénero del "poema dedicado". Esto es, el típico poema idealizante, dedicado a la mamá, al "commmpañero político", el manido "quien fuera poeta para...", etc., los cuales efectivamente encontramos en la obra de PAROFI.

En suma, el hablante lírico abarca tópicos comunes, de manera muy distante en su ejecución. Diríamos que se muestran casi a manera de ejemplos académicos. Lo triste, es que se supone que la poesía debiera transmitir emociones... como en "Cavilación subsiguiente al amor", donde abarca el tópico del desengaño amoroso, como si fuera un espejo sumamente imperfecto de Cardenal y Bécquer:

Pero mi psicoanalista insiste,
que más dolor lo llevarás tú,
porque para amarte como te he amado,
en ninguna otra vida
encontraras igual amor.

Como sea,
y omitiendo los consejos de ocasión,
yo me quedo con mi olvido,
y tú te quedas sin mi amor...


Los puntos suspensivos son parte íntegra del texto, y constituyen su final. Respecto a la forma en que son ejecutados estos textos, hablaremos a continuación.

jueves 5 de noviembre de 2009

El análisis de la poesía de Patricio Rojas, Parofi, por el académico mexicano Gonzalo Restrepo


A partir de las dudas sobre la elección de los participantes elegidos para representar a la ciudad en la 29 Feria Internacional del Libro de Santiago, el equipo editorial de este medio, acudió al destacado académico y escritor Gonzalo Restrepo, que se desempeña en la Facultad de Letras y Filología de la Universidad Autónoma de México, para que hiciera un juicio serio y profesional sobre la obra del más controvertido integrante de a delegación antofagastina a la Filsa. Nos referimos a Patricio Rojas, Parofi, quien lanzó su libro "Desde mi yermo", suscitando fuertes críticas de parte del medio literario local por ser el asesor de discursos del intendente regional y carecer de un trabajo reconocido en la ciudad en el ámbito de la literatura.
Al contactar al catedrático mejicano, en primera instancia, pensábamos que no iba contestar nuestras consultas, pero sí lo hizo.
La entrevista se hizo a partir de una pauta establecida, que se enriqueció con nuevas preguntas a partir de lo que contestó el académico en el primer cuestionario.
A continuación sus respuestas y el texto final íntegro.

Primero que todo muchas gracias por atender nuestra inusitada consulta, o intromisión, si me permite ponerlo de ese modo.
-No es ninguna intromisión, yo, lo mas agradecido que me entrevisten desde un país hermano.

Quiero que sea lo más honesto posible con su juicio sobre los poemas que envié, para mí es muy importante lo que ud. diga sobre esta obra, y por favor, no sea condescendiente.
-¿Estos poemas son de 1950 o 1960, verdad?. De todas formas, son tristísimos.

No exactamente, pero más allá de su fecha de escritura, cuál sería su juicio estético general, en primera instancia.
-Siendo honesto con mi trabajo me parece que se trata de malas imitaciones del romanticismo español. No me gustaron. Hay problemas con la ilación de las ideas, numerosas faltas de ortografía, además el señor que los escribió, si es Ud. disculpe pero me pidió un trabajo profesional, tiene un lenguaje ampuloso e innecesariamente hinchado.

¿A qué se refiere con hinchado?
-Utiliza palabras inusuales, por ejemplo, dice regato en vez de escribir arroyo o arroyuelo. El señor no ve las cosas, las otea, utiliza palabras que al parecer él cree que son elegantes para decir cosas simples, pero no son elegantes, son exageradas.

Si comprendo bien ¿hay una tendencia, podría ser un recurso poético, a elevar el lenguaje artificialmente?
-Sí, es un recurso poético, pero el señor abusa de él. Se lo explico de otra forma: en otras áreas del arte, se utilizan recursos para dar estructura o adornar la obra final, pero... se imagina como sería un ballet donde sólo se gire, sin desplazamiento.

Y respecto de la temática poética ¿cuál es su opinión?
Tengo la impresión de que este señor trata de cantarle al amor, muchas veces no está muy claro de lo que habla, a veces intenta ser polémico, sin embargo no lo consigue. Es un poco vergonzante cuando lo intenta.

¿Por qué?
Pues, me recuerda al cantante Ricardo Arjona en la pobreza de sus recursos. Pretende ser romántico, pero es aburrido. Intenta la temática de cantar a la amada, pero no se entiende lo que dice al usar palabras tan altisonantes, y usarlas sin ton ni son. Además inventa palabras y entonces se entiende menos. Trata, de una manera muy pobre, muy menor, de utilizar recursos del surrealismo.

¿Podría dar un ejemplo?
Por supuesto. Tengo a mi vista uno de sus poemas, se llama "Momentos".
“Las melancolías me arrecian,
presurosas,
aletargadas,
danzando bajo la noche,
hacen piruetas,
me cautivan,
como el rocío de un soneto
moran ondulantes”

El señor parte diciendo que las melancolías lo hacen más fuerte, que es la única forma de entender ese verso, porque lo otro sería pensar que no sabe expresarse. Pero luego añade que las melancolías lo cautivan... como el rocío de un soneto. Eso recuerda los recursos que utilizaban los primeros surrealistas, e incluso antes, los creacionistas de Pierre Reverdy y su compatriota Huidobro. Quizás esa es la línea de este señor, el álgebra del lenguaje. Es triste que sea tan mal "matemático". Porque eso del rocío del soneto en el poema que le comento, es el inicio de una divagación que no lleva a ninguna parte.

¿No podría pensarse que las melancolías le agradan? O dicho de otro modo ¿que se siente bien en el estado continuo de melancolía como para permanecer cautivado por ese estado hasta el punto de poderlo contemplar con agrado?
-Quien escribió el poema no tiene la fuerza ni la actitud de los primeros surrealistas. Este es el poema entero. Usted dígame qué saca en claro:
Las melancolías me arrecian,
presurosas,
aletargadas,
danzando bajo la noche,
hacen piruetas,
me cautivan,
como el rocío de un soneto moran ondulantes,
quieren ceñirme,
basta un cortejo,
una mirada,
un secreto,
y mi mente se tiñe,
quiere alcanzar sus zumbidos,
pues son mi herencia,
o quizá mi censura,
que flamean como mezcolanza,
al son de una tonada,
comparte mi estrado,
no vacilan,
son de acero,
a veces de escarcha,
y cuando arrecia el alba,
surcan trémulas,
la cresta del día...

¿Podríamos decir entonces que el lenguaje del poeta en este caso es críptico?
Mire, es la descripción de un estado de ánimo vago, que al parecer algo tiene que ver con la melancolía, pero no hay un trasfondo en lo que escribe, no veo hacia adonde apuntan las palabras, son sonoras y nada más. Y sí, en último término, por supuesto que es críptico... pues lo que escribe sólo significa algo para él. Se refiere a cosas que sólo él conoce, por eso no hay manera de entender varios de sus poemas.

A partir de ese juicio, entonces sería válida esta poesía en cuanto quien escribe quiere ser descubierto, pero ¿es una incógnita de calidad literaria, dicho de otro modo, como lectores, debemos interesarnos en descubrir este mundo encriptado?
-Sinceramente, no vale la pena. Tengo la impresión, disculpe lo vulgar, de que quiere conquistar muchachas con sus versos, tras leerlo terminé agobiado. No me dio la sensación de profunda comunión espiritual que me produce la poesía de alto vuelo. Insisto, me hago cargo de mis palabras, esto es poesía para levantar chicas más que nada. Hay que tener muy buena voluntad para sobreponerse a los errores ortográficos, gramaticales, lógicos, sintácticos, hay que querer encontrar lo bueno en todo, para hallar mérito a la obra de este señor. Vea usted, y dígame, ¿qué significa esto: "las brisas crepitas divagan"?.

No será: "las brisas crepitan divagan"
-No señor, así es como dice el texto

Podría entonces asumirse que habría que hacer una doble lectura del autor. ¿Primero leerlo a él, leer su mente, o sea, conocerlo, y después leer su obra?
-Quiero ser sincero: preferiría conocerlo a él, y no haber conocido su obra.

En definitiva ¿cómo sintetizaría la poesía de Patricio Rojas?
-Pretenciosa y sin armas para elevar el vuelo. Está bien para que el autor se lo lea a sus amigos o a sus queridas. Fue una experiencia aburrida y desagradable. Aunque tengo mucha simpatía por Chile, por favor no me envíe más textos de este señor.

martes 3 de noviembre de 2009

Sector 9: cine en la próxima vereda de Antofagasta (por Juan Luis Castillo)

Soy racista -dijo alegremente-. Me he convertido en un racista…Uno de los primeros efectos de viajar es que se refuerzan o se crean prejuicios sociales, porque ¿cómo nos imaginamos a los demás antes de conocerlos? Idénticos a nosotros, por supuesto; y sólo poco a poco nos damos cuenta de que la realidad es ligeramente distinta.” De Plataforma, Houllebecq


Cuando
Granitoman llegó desde Sudáfrica en segundo medio con la sentencia: “soy racista”, me pareció extraño pero interesante. Primero, porque nunca había conocido a un racista de cerca, y menos lo esperaba en la cotidiana vida de escolar. Segundo, nadie en el curso o en el colegio afirmaba ser racista. Tercero, era chileno y de muy buen trato. Su papá era un oficial de alto rango en la fuerza aérea, de esos rangos y en ese tiempo (1983), cuando a los hijos de algunos uniformados los iban a dejar en pomposos autos sus guardias o guardaespaldas. Junto a mi amigo Rambo le pusimos Granitoman, porque era alto, algo rubio y sobre todo, porque tenía una mandíbula prominente, al mejor estilo de los superhéroes de ese tiempo, muy afín con el tipo George de la Selva, el original de 1967 que se transmitía en los 80s. Le preguntamos por qué era racista. Nos respondía que los negros eran sucios, cochinos y flojos, y que teníamos que vivir con ellos para saberlo. Me he considerado un humanista desde antes de ese tiempo, porque he podido convivir en ambientes bizarros y fuera de foco durante casi toda mi vida, sin importarme la condición del otro más allá de su humanidad, su forma de abordar a otra persona o la simple y llana actuación en situaciones límites, como lo son las drogas duras o la callejuela oscura que nunca se sabe qué va a traer.

Granitoman nos acompañó una vez con Rambo a una extraña forma de diversión que teníamos. Íbamos algunos sábados a la Bomba España a las noches de tango. Algo muy extraño en ese tiempo, la verdad, aún es raro, pero qué va. Nos gustaba descubrir mundos, y también nos emocionaba sacar a bailar, y seducir a las viejas y señoras que iban a ese lugar, que ahora sólo se remite a su función de acoger a los bomberos, y quizás servir de escenario para algún bingo o un casamiento.

El día que nos acompañó Granitoman, nos pareció más extraño aún, porque implicaba que debía viajar desde Cerro Moreno a la ciudad y seguir a un par de locos, con 15 años, todos alumnos del prestigioso Colegio San Luis, a bailar tango con señoras y viejas de clase media baja, la mayoría, almas solitarias en busca del sentimiento derrotado y nostálgico del arrabal. Le pregunté por qué. Respondió que le interesaba aprender y conocer.

Después de algunas piscolas, empezamos a molestarlo. Cosas como: ¿no te incomodan estos mestizos que están bailando?. No son negros, pero están harto tostados y bajitos, harto pintarrajeadas y teñidas las señoras, harto ebrios los caballeros, harto de otro mundo el localcito. Nada. Granitoman se reía mientras algunas viejas lo rodeaban y lo miraban como pollo asado. Finalmente cada uno se atracó a alguna, quién recuerda esos besos, y cada uno partió a su casa satisfecho.

A pesar de que sólo esa vez nos acompañó, de algún modo se estableció un vínculo y el hecho de que fuera racista no tuvo importancia, su trato fue bueno con todo el mundo durante su corta estadía en Antofagasta, sólo estuvo ese año en el colegio, y no pude descifrar por qué se autodefinía como racista.

Nunca volví a ver a Granitoman, sin embargo, el tiempo envuelve una serie de momentos significativos: en ese sentido, no es una línea de sucesos históricos, sino la continuación de una pregunta que te pudiste hacer en cualquier momento de la vida, en la niñez, la adolescencia, incluso ahora. Visto así, el tiempo, esos momentos, forman una continuidad subjetiva, que en palabras simples, sería como retomar el hilo de una conversación que te tenía entusiasmado, o el reencontrar a un amigo o amiga que no veías hace años, reestableciendo esa conversación o aquella relación con el mismo entusiasmo, a pesar del paso cronológico del tiempo, como si estuviéramos en hibernación, como si esos momentos estuviesen ahí esperando ser despertados, igual de emocionantes, igual de importantes en tu vida, igual de necesarios.

Ahora tengo 42 y algo pasó en Antofagasta. Una noche tomé un colectivo para ir donde Peka. Siempre le meto conversa a los colectiveros cuando me siento de copiloto y no hay más pasajeros. La mayoría de las veces quieren hablar, andan aburridos, escuchan conversaciones, tienen anécdotas. Y como me dijo uno de ellos:alguna gente cree que un colectivo es igual que un ascensor, y se quedan callados todo el rato mientras llegan a su destino, cuando pasa eso subo el volumen de la radio, amigo”. La música siempre acompaña, pero a veces es mejor hablar con las personas, por lo menos eso intento cada vez que la ocasión lo permite. Esa noche fue especial. Se me ocurrió iniciar mi conversación de copiloto, proponiéndole al chofer el buen desempeño del ministro Velasco al prevenir la crisis económica, esa maldita-bendita crisis que derrumbó la concepción del mercado como autorregulador de la estabilidad financiera. “El tipo lo hizo bien -comenté-, ahorró mientras todos le pedían que gastara, decía que debíamos hacerlo por si venían tiempos de vacas flacas, por esa medida lo trataron de amarrete, incluidos Frei y Piñera”. Un hecho objetivo a esas alturas, la prueba de una buena decisión macroeconómica. No bien inicié el diálogo, el colectivero, un viejo de lentes con bastante aumento, casi completamente canoso, expresión hosca y ceño fruncido al acelerar la máquina, me anunció que no le interesaba la política, porque ningún político le daba el pan para llevar a su casa todos los días. Y tenía razón, pero le argumenté que hubiese sido terrible que le hiciera caso a la presión del medio en ese momento, porque quizás yo andaría a pie mi camino y él estaría sin ningún pasajero arriba del auto. “¡Eso no es así, joven!”, estalló. Me llamó la atención la aceleración paralela del volumen de su voz y del auto, su enojo repentino y brutal. “Ok -le dije-, me puedo equivocar”. “Los que nos quitan el trabajo -arremetió- son el montón de inmigrantes que han dejado pasar, yo voto por quien pare este desastre, y esté seguro joven, no será de la concertación, porque ellos han permitido esto”. Casi instantáneamente, al bajarme del colectivo recordé las palabras de Yoda en la Guerra de las Galaxias: "El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo conduce a la ira. La ira al odio. El odio lleva al sufrimiento". "Nombrar debes tu miedo antes que erradicarlo puedas".

En otra ocasión, al alero de un asado con mis amigos de siempre, salió el tema de la buena cantidad de negras que habían proliferado y deambulaban por el centro de la ciudad. Habrán sido dos años de esto. Para esa fecha realmente se percibía un incipiente aumento de inmigrantes que por “contraste” se hacían notar. En la conversa de sobremesa comentábamos la razón de la tendencia, y cómo eso de ser tolerantes y abiertos a dar oportunidades, al estilo ¿gringo?, se oponía a la realidad palpable y tajante. La querida China, le decíamos así como de cajón porque es hija de descendientes chinos por padre y madre, o sea, hija o nieta de inmigrantes, esposa de mi gran amigo Feña, planteó que no estaba de acuerdo con dejar pasar a tontas y locas” a cualquier negra. “Nos están quitando la pega”, lanzó. “¿Tú quieres ser puta?”, contragolpeó Peka sobre el silencio de los demás. La carcajada fue unánime de los que disfrutábamos del rato, incluida la China.

Dos años después que conversamos de ese tema en el asado, la oficina de Extranjería de la Gobernación Provincial confirma que en la actualidad cada semana se gestiona la regularización de unos 150 extranjeros, con todo lo que significa.

¿Y qué significa?

La clasificación de Chile a Sudáfrica 2010 nos ha llenado de orgullo. No es menor el logro. En el trayecto del triunfo, vi los partidos en distintas circunstancias, y con distinta gente. En el caso puntual del juego con Perú, fue con mi otro esencial amigo Julio, el Negro, en su casa, junto a sus partners, geólogos en su mayoría. Personas de clase media acomodada, bastante simpática en general. Al pitazo inicial el asunto era muy concreto y su actitud precisa. Les gritaban a los peruanos toda clase de insultos: era una transformación, su nacionalismo florecía al transcurrir el partido y uno llegaba a imaginarlos, por lo menos yo, combatiendo con bayoneta en la guerra del Pacífico. “Indios culiaos, por eso están tan mal”, “por eso les quitamos Arica y Antofagasta, paitokos culiaos. Frases de ese estilo iban y venían. Después de finalizado el encuentro volvían a la calma, enalteciendo el trabajo de la roja que aplastó una vez más al “enemigo”. Confieso que me sentí bastante incómodo.

La proliferación de locales de jugos tropicales, restoranes de comida típica o bencineras con personal peruano son otra muestra de una tendencia que comenzó y no se detendrá. Ya se ven -al decir de mi amigo Negro Julio- grupos de familias de negros, paseando por el balneario los domingos.

El Mercurio de Antofagasta publicó, bajo el título 299 alumnos extranjeros podrán estudiar tranquilos, la situación de los niños y niñas inmigrantes en condiciones de ilegalidad. El artículo comenzaba con el lead: “En Antofagasta hay 299 niños hijos de inmigrantes, la mayoría peruanos, que acuden a las escuelas y liceos y que, pese a ello, permanecen con residencia irregular. Para subsanar esta situación y garantizar el derecho de estos menores a la enseñanza, la Seremi de Educación y la Gobernación Provincial firmaron un convenio mediante el cual cruzarán información y darán prioridad a la regularización de los estudiantes”.

Siempre el viaje, como símbolo, es señal de cambio. De renacer algunas veces, otras, de extinción. Todo por alcanzar algún tipo de oportunidad, una suerte de dinámica de la conquista, en el sentido que le da la RAE, en la tercera acepción del diccionario, o sea: “persona cuyo amor se logra”. Esta premisa que ha derivado en las migraciones desde siempre, se ha implantado en la ciudad.

El caso de los pescadores de la Caleta Coloso es distinto, pero de igual modo se engancha en el proceso migratorio que se ha establecido en los últimos años. Es sabida la relación entre la gente de la caleta y Minera Escondida. El último conflicto estalló a partir de la rotura de un ducto de concentrado de cobre, que derramó partículas contaminantes en la bahía de Coloso. Los pescadores querían dinero a cambio del daño hecho. Hubo una muy cuidadosa y silenciosa negociación - que terminó por prosperar -, debido a que los pescadores la hicieron pública, ante la negativa de la minera de pasarles la plata directamente. El término del conflicto resultó ser una salida bastante diplomática, donde se informó a la opinión pública de la creación de un Fondo de Desarrollo Sustentable, que será administrado en conjunto por la comunidad y Fundación Minera Escondida. Días después del éxito de la negociación, a partir de una conversación con un amigo brasileño, que conoce tanto a hombres como mujeres colombianos y ecuatorianos, todos negros, me enteré que los pescadores de Coloso habían ido en masa a los cafés con piernas a gastar grandes cantidades de dinero.

En efecto, en Condell, entre Maipú y Orella, existen por lo menos tres cafés con piernas pegaditos. Por las noches gran cantidad de afrolatinoamericanos deambulan, gestando sus negocios turbios, esperando a la clientela, más mestiza que blanca, y que angustiada o excitada , con gustos exóticos, busca gastar las ganancias de la minería regional.

El mismo Vichino Infernal, así le decimos al amigo brasileño, dice que ellos sufren, sobre todo peruanos, bolivianos y ecuatorianos, lo mismo que los chilenos que se van a Europa o Estados Unidos. Generalmente ocupan puestos de trabajo de segunda categoría y juntan dinero para mandar a la familia al país de origen, o intentan establecer ahorros, para salir adelante con un negocio que les permita traer a la familia después. Y el sistema está abierto de par en par a esta lógica, pues a los empresarios, que son quienes dan el empleo, les conviene el circuito, porque los inmigrantes valen más baratos y son aplicados para trabajar, y más aún, pueden abusar laboralmente con mayor facilidad de ellos, por el hecho de ser extranjeros “a prueba” en el país.

Hace poco vi Sector 9(1): dicen que es la vuelta de tuerca del cine de ciencia ficción. La película llamada a ser la catedral CI-FI del nuevo milenio. Según la visión de Neill Blomkamp, su director sudafricano, ya no vamos a buscar aliens. Ellos vienen a nosotros. Ya no nos quieren invadir. Una falla técnica los trajo aquí por accidente. Desean partir pero no pueden. Ellos y nosotros estamos atrapados. Todo es necesidad.

Ampliar la sinopsis aclara aún más la situación de este futuro posible: “Hace 30 años, los aliens se pusieron en contacto por primera vez con la Tierra. Las criaturas se establecieron en el Sector 9, en Sudáfrica, mientras que los países del mundo discutían sobre qué se debía hacer con ellos. Ahora la paciencia respecto a la situación de los aliens se ha terminado. El control sobre los extraterrestres ha sido delegado en la Multi-National United (MNU), una compañía privada a quien no le interesa el bienestar de los alienígenas, sino las formidables ganancias que les podría reportar, su impresionante armamento, en el caso que pudieran hacerlo funcionar. Hasta el momento no lo han logrado: la activación de las armas requiere ADN alienígena.(2).

El ADN de Antofagasta está a la mano. Los protagonistas han hablado. Don Jorge, el taxista, dice que debemos echar a todos los extranjeros que nos quitan el pan de la boca, la China cree que no hay que dejar entrar más putas, el Negro Julio y sus amigos creen que debemos desechar a los peruanos y bolivianos, los empresarios están contentos porque tienen mano de obra barata, y los pescadores de Coloso, gastarán toda su plata en alienígenas antes de que nuestros invasores se vayan.

Soy conciente de que es bastante difícil sostener en la práctica cotidiana nuestras palabras, frases y comparaciones, aún más las que he nombrado hasta este momento -las mías y las que cité-, que van en el camino de la buena intención, pero que suenan vacías cuando decaes, fallas, y eres tan humano como cualquiera que apunta mal, o que yerra el tiro haciendo cagar al otro: manera indescifrable de probar nuestra capacidad de acoger la diferencia. Después de todo, como dijo Granitoman, hay que vivir con los negros y con las negras, para saber si somos racistas.

(1) Para quienes deseen ver la película en internet.
(2) La Sinopsis completa y ficha técnica de la película.

Antofagasta bajo la Segunda Guerra Mundial (la historia del barco "Rhakotis" en la novela inédita de Jaime Alvarado)





Viene de superar una depresión después de dejar de ejercer la docencia. Desde un sillón de su casa en calle Copiapó, bajo un timón, al lado de un piano, Jaime Alvarado, periodista, profesor y buzo a pulmón, dice que gracias al apoyo profesional logró levantar. “Renací como persona”, dice con sus ojos mirando hacia la ventana.
La literatura en este sentido le ha resultado una terapia. La ejercita con pasión. Mantiene dos novelas inéditas y otro proyecto en carpeta. La segunda inédita –de la cual no hablaremos en ésta crónica- trata de los mercenarios antofagastinos que participaron en la Guerra del Chaco. Un texto que por la historia suena atractivo. “Debido a la crisis del salitre, muchos de aquellos trabajadores cesantes se engancharon en esa guerra, e incluso hay un héroe boliviano que es chileno”, adelanta.
Pero vamos a la historia que nos convoca. “Proa al Oeste” se llama la novela terminada (alrededor de 170 páginas) que narra la aventura en Antofagasta del barco mercante de la alemania nazi “Rhakotis” con 46 tripulantes civiles a bordo que quedó arraigado por autoridades de la época en aguas de Antofagasta por el período de un año, 1940. El “Rhakotis” era un barco mercante, lo que llamaban “una electro nave” con motores Diesel. Se puede decir que este hecho que Alvarado relata en su novela, es la gran aproximación que tuvo Antofagasta hacia la Segunda Guerra Mundial. Aclaremos que es una novela en base a hechos concretos, con investigación de por medio, donde el escritor, Alvarado, introduce una cuota de ficción.
No obstante no es ficción, dice Alvarado, que un par de submarinos alemanes se pasearon por el litoral, y que incluso se dejaran ver en Mejillones. Esto pues como es sabido en la Región de Antofagasta había intereses de la corona británica. Pero vamos por parte.


Prostitutas y fútbol

Protagonista de la historia real es el padre de Jaime Alvarado. Se puede decir que él heredó esta gran historia. “Pasar un mes sin bajar de un barco es complicado, sin embargo los marinos alemanes de manera clandestina bajaron. Un grupo fue donde La Metro 80 –reconocido prostíbulo de calle Copiapó-. Después todos abordaron contento el barco, sonrientes. Luego mi padre y otros personajes le llevaron prostitutas al barco como un médico. Todo esto se hacía sigilosamente, muchas veces con distractivos con las autoridades”.
Otra recordada anécdota es la de un partido de fútbol. “Los alemanes jugaron con la selección de la Droguería del Pacífico (Dropa). Perdieron los alemanes. Los tipos estaban agarrotados, además que eran malos para el fútbol”
Anécdotas sobran. De todos modos el barco revolucionó la ciudad. Aparecieron sui generis espías antofagastinos de los nazis, como de los ingleses. Todos hablaban de la guerra. “Incluso los pescadores en un momento pusieron una suerte de palo en el litoral, con la idea de hacerlo parecer como un submarino. Entre el año 1940 y 1943 dos destructores ingleses navegaron además con plena libertad por el norte, cuidando los bienes de la corona inglesa. Aquí estaba el ferrocarril y la producción de cobre se venía a los aliados. Los destructores fondeaban en Mejillones y en ocasiones pasaban como pedro por su casa entre Barquito (Tercera Región) y Arica”.
Después se agregó un tercer destructor inglés. Este había participado en el combate de Montevideo con el acorazado nazi Graff Spee.
Un hecho particular, dentro de la historia, lo marcó también cuando los marinos alemanas fueron utilizados como escudos humanos. Esa vez se corrió el rumor que submarinos alemanas hundirían un barco apostado en Mejillones que estaba lleno de carbón. Así, un grupo de tripulantes alemanas del “Rhakotis” fue trasladado el barco aquel como escudo humano. Si bien en ese momento Chile no declaraba la guerra al Eje, era evidente que estaba del lado de los aliados.


Hundimiento

Luego de estar un año en Antofagasta, el “Rhakotis” supuestamente partió para el sur. Sin embargo el “Rhakotis” realmente se fue a Japón, que en ese tiempo participaba en el Eje con los Nazis. Después de un largo periplo por el Océano Indico y las cosas de Africa, el barco fue hundido en las costas portuguesas por un avión inglés. “Todos los tripulantes se salvaron y pasaron a España que era curiosamente neutral. Mi padre recibió una tarjeta de los tripulantes enviada desde Lisboa”.
Alvarado cuenta que su padre solidarizó con los alemanes por una cuestión de humanidad. “Los pescadores fueron muy generosos con ellos, incluso se vivió toda la ayuda se vivió con códigos tan secretos como el de una logia. Le llevaban bidones con agua y repollo. Se vivió un solidaridad tremenda hacia ellos”.
Una de las anécdotas más extrañas que se vivió en las aguas de litoral, fue cuando el “Rhakotis” quedó frente a un barco mercante de bandera inglesa. “Ambos países estaban en guerra. Los pescadores les gritaban atrás sin golpe, atrás sin golpe. Los marinos se hacían seña nada más. Ninguno de aquellos tripulantes eran soldados”.
“Sin embargo –dice Alvarado- como Chile es Chile, los tripulantes del Rhakotis por el solo hecho de ser alemanes recibieron ley de arraigo y tratos en algún momento de prisioneros de guerra”, concluye.




A la espera

Alvarado dice que la novela espera por financiamiento. Se trata de un trabajo que comenzó el año 1981, y ha contado con colaboraciones de Antonio Skármeta, quien cuando era agregado cultural en Alemania, dice Alvarado, le envió un material. Lo mismo el cónsul local.
Incluso el maquinista del Rhakotis regresó en 1954 a Antofagasta, cuando se reanudaron las relaciones comerciales. El tipo salió en El Mercurio.
El libro mantiene mucha jerga de pescadores. En este sentido Alvarado dice que él está enfocado como escritor a rescatar las historias del mar, pues Antofagasta es una ciudad marítima.

domingo 1 de noviembre de 2009

Bitacora Filsa 1 (por la Nueva Mistral & Sebastián Furios, corresponsales antofagastinos)


Después de la masacre, después de todos los que murieron antes de llegar al aeropuerto siquiera, estilo Final Destiny, moribundos y heridos por todas partes. Después que a la Mistral le confiscaran un sex toy irreproducible en policía internacional. Después que los músicos de la sinfónica pasados a chela en el avión de las 2 de la madrugada del viernes, se quisieron engrupir a la azafata e hicieron el amago de secuestrarla en patota y llevársela al baño, después de llegar de madrugada a una ciudad totalmente desconocida, y llegar a una pieza de hotel anónima, y que la Mistral se quedara en el balcón mirando las luces de la gran ciudad, y después se durmiera dos horas con el i sat puesto a volumen histerico. Después de pedir servicio de habitación y que avisaran que no estaba incluido en los gastos. Después de despertar completamente solo(a). Después que la Aida y la Tania dejaran tirada a la Mistral en un hotel desconocido de una ciudad desconocida, después de un viaje en taxi, que hizo cruzar todo Santiago por la módica suma de 8500 pesos. Después de las latas de Alejandro Guillier sobre las bellezas autóctonas de Antofagasta en el discurso de inauguración. Después de las piscolas a las once de la mañana en el cóctel de inauguración. Después de las promotoras suecas del stand de Antofagasta (ojalas todas las mujeres fueran así). Después de que Sebastián Furios constatara azorado que Carlos Tromben ha bajado casi 50 kilos y que tememos, sea culpa de la pasta base. Después que Diego Zúñiga y Gonzalo León, maldijeran a los cuatro vientos por la ausencia de Rodrigo Ramos y se ofrecieran como victimas sacrifícales, para hacer una vaca para traerlo en andas desde Antofagasta como en la procesión de los pescadores del día de San Pedro. Después que Alberto Fuguet, dijera cinco veces “lugares” en una sola oración para preguntarle a Ray Loriga de manera infinitamente enrevesada, si le gustaba o no le gustaba Santiago. Después de que viéramos a Dios (Rivera Letelier) y que aquí o en la quebrada del ají siga siendo Dios y la gente se le acerque con veneración y sospechemos que tarde o temprano ha de ser elevado a una suerte de querubín o arcángel serafín de la literatura chilena. Después que Pato Jara se enfureciera porqué dijo que jamás nadie le avisó que tenía que estar con el grupo de vanguardia, y por supuesto, dijo que no iría. Después que viéramos a Ignacio Fritz maquillado como el joker y pensáramos hasta que punto los escritores de santiago se reinventan para llamar la atención. Después que viéramos la resucitación de Alejandro Mamani, a quien hace más de un año que le habíamos perdido la pista, que pensábamos que estaba muerto o de parranda, pero no, estaba también en FILSA. Después que Jorge Baradit gritara en medio de la sala Pedro Prado: BRUCE WILLIS ESTÁ MUERTO!! Después de que Felipo Avello, que andaba con una rubia teñida pero decente, nos invitara a una orgía y nosotros reconociéramos que no era la primera vez que nos invitaban a una. Después de ver libros carisímos, y demasiada gente de piel demasiado blanca, y de sentirnos un poco extranjeros en un país que parece que ya no es nuestro, decimos, sin embargo, OJALA TODOS LOS DIAS FUERAN FILSA!!!