Crónicas, entrevistas a escritores y otros personajes del Norte de Chile.
jueves 11 de agosto de 2011
Preguntas a sobrevivientes anónimos del tsunami en Constitución
-¿Cree en Dios?La mujer, encargada de la residencial sin turistas, pequeña y de ojos luminosos detrás de sus gafas de marco anticuado, respondió con la mirada en mi barbilla, que sí, que Dios no los había abandonado, sino que el resto los había abandonado. Ese resto, según especificó sentada tomando té, y repitiendo la muletilla: mi niño, porque en Constitución, los hombres son tratados por las mujeres del pueblo como niño, eran los turistas mi niño, los turistas no han regresado pero uno entiende que sea así pues todo está muy fresco acá, el agua llegó hasta la gasolinera –algunos metros más abajo, en el sector conocido como la playa-, cerca, fue tremendo. La residencial estaba llena esa madrugada de sábado, después de las 3 de la madrugada. Nadie murió en la residencial, pero el pueblo murió.
-¿Cree en el país?-El gordo y de sonrisa desdentada que vendía 4 kilos de tomate por mil pesos, todos tomates duros y regordetes para mezclarlos con cebolla o cacho de cabra, aclaró, sin darle mucha vuelta al asunto, que el Estado de Chile valía callampa porque venía a poner sonrisas largas y anchas de vez en cuando, pero la gente, los que se quedaron sin casa, como él, seguían en campamentos compartiendo baños, estrecheces varias y una vida comunitaria que no buscaron y que significaba compartir malos olores, disgustos y sacadas de cresta entre la gente, porque en esa estrechez, en esa reducción, la gente seguía compitiendo.
-¿Cree en las personas? - Aquí mi niño quedaba un poco de gente-gente y esa gente-gente terminó por joder con el terremoto porque usted viera como quedó la embarrada, si había que salir medio armado o no salir en los primeros días. Yo no entiendo ese cambio, pero si debe tener algún fondo mi niño, es porque la gente codicia lo que tiene el otro y en una situación como el terremoto y el tsunami, la codicia estuvo al alcance de la mano y como en el reino animal todo se remite a la fuerza, ganó el más fuerte hasta que llegaron los pacos, porque mi niño, a la ciudad la sitiaron.
-¿Cree en la suerte?-Después del terremoto y maremoto todos han tenido mala suerte y por esto yo apuesto, sabe, yo apuesto poco, casi nada, pero si gano un poco compro más y el resto lo apuesto, yo sino apostara estaría aburrido mirando tele y pensando en el maremoto, en mis parientes que se lo llevó el mar en la isla, fueron un primo y dos sobrinas, las hijas del primo que era como mi hermano y así es la vida nomás, un día te toca a ti y otro a mí, y esto de meter fichitas es lo mismo, un día resulta y otro día no.
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1 comentarios:
la épica cotidiana de los detritos después de la Épica.
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